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Trump desembarca en Itaipú: Estados Unidos avanza sobre la energía de Paraguay y abre un conflicto estratégico con Brasil
Washington anunció un acuerdo entre Crusoe y Araico para alimentar centros de datos de IA con electricidad de Itaipú. La movida llega en plena renegociación del tratado y a cuatro días del balotaje en Brasil.

Lo que tenés que saber
- EE.UU. anunció una alianza Crusoe–Araico para instalar centros de datos de IA en Paraguay con energía de Itaipú.
- Brasil, dueño del 50% de la represa, no fue mencionado; el anuncio llega a cuatro días del balotaje del 25 de octubre.
- No se publicó ningún contrato con Itaipú: inversión, demanda y tarifa son declaraciones empresariales.
La disputa mundial por la energía necesaria para alimentar la inteligencia artificial acaba de ingresar en uno de los territorios estratégicos de América del Sur. El gobierno de Donald Trump anunció el 21 de octubre una asociación empresarial para instalar infraestructura de procesamiento de datos en Paraguay utilizando electricidad de Itaipú, la gigantesca central hidroeléctrica compartida con Brasil.
La operación involucra a la compañía estadounidense Crusoe y a la desarrolladora paraguaya Araico. El acuerdo fue presentado durante la visita a Asunción del subsecretario de Estado norteamericano Christopher Landau, quien mantuvo reuniones con el presidente Santiago Peña y el canciller Rubén Ramírez Lezcano.
El proyecto prevé que las primeras instalaciones comiencen a funcionar a mediados de 2027 y ofrezcan servicios de computación en la nube a clientes estadounidenses y latinoamericanos. Washington lo describió como una inversión privada potencialmente situada entre las mayores de la historia paraguaya.
El anuncio llegó el 21 de octubre. El domingo 25, Brasil elige presidente en segunda vuelta entre Luiz Inácio Lula da Silva (PT) y Flávio Bolsonaro (PL). En la primera vuelta del 4 de octubre, Flávio Bolsonaro sacó 47,03% de los votos válidos y Lula 45,16%.
Brasil, propietario del 50% de Itaipú, no fue mencionado en el comunicado estadounidense.
La omisión no implica por sí misma una violación del Tratado de Itaipú. Paraguay tiene derecho a utilizar su propia cuota de energía. Pero el movimiento introduce un nuevo actor económico y geopolítico en un sistema energético que durante décadas estuvo organizado alrededor de las necesidades de Brasil.
Video de CNN Brasil en X sobre el acuerdo en Paraguay para usar energía de Itaipú
Una represa, dos países y un nuevo comprador de energía
La historia de Itaipú está profundamente vinculada al desarrollo industrial brasileño y a la posición estratégica de Paraguay.
El tratado firmado en 1973 estableció que ambos países tienen derecho a partes iguales de la producción hidroeléctrica. Por las diferencias de tamaño económico, población y consumo, Paraguay utilizó históricamente una fracción de su energía y cedió gran parte del excedente a Brasil mediante un sistema de compensaciones.
Ese mecanismo convirtió a Itaipú en una fuente decisiva de abastecimiento para Brasil y, a la vez, en una importante fuente de ingresos para Paraguay.
La aparición de grandes centros de datos modifica esa ecuación.
A diferencia de otras industrias, los complejos dedicados a inteligencia artificial necesitan enormes cantidades de electricidad para mantener servidores, sistemas de refrigeración y equipos de procesamiento funcionando de forma permanente.
La electricidad deja de ser solo un recurso para abastecer hogares e industrias tradicionales. También se transforma en un insumo para producir servicios digitales que se venden en el mundo.
La diferencia económica es sustancial. Paraguay puede seguir cediendo sus excedentes a Brasil o aumentar el consumo interno con proyectos industriales y tecnológicos que generen valor agregado.
Ese es el argumento de los promotores de Araico: usar la electricidad paraguaya para desarrollar capacidad de procesamiento propia, en lugar de exportar energía y después comprar servicios tecnológicos producidos en otros países.
El negocio: US$ 12.000 millones y una demanda proyectada de 280 megavatios
Según informó el diario paraguayo ABC Color el 30 de septiembre, Araico presentó un proyecto llamado Iguazú AI City, en Yguazú, departamento de Alto Paraná.
Los empresarios anunciaron una inversión proyectada de US$ 12.000 millones y una demanda eléctrica que podría alcanzar los 280 megavatios.
El directivo Alejandro Zuccolillo explicó que la tarifa inicial propuesta a la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) sería de US$ 45 por megavatio-hora, con actualizaciones anuales del 2,5% o de la inflación estadounidense si esta resultara superior.
El empresario aseguró que esa tarifa sería mayor que la que pagan otras industrias paraguayas y superior a la compensación que Paraguay recibe por ceder electricidad a Brasil.
Las cifras del proyecto anunciado por Araico
Fuente: ABC Color y Departamento de Estado de EE.UU. Inversión, demanda y tarifa provienen de declaraciones empresariales; no son condiciones contractuales verificadas del acuerdo Crusoe–Araico.
Un punto central sigue sin aclaración pública: el Departamento de Estado no difundió las condiciones de suministro eléctrico, el volumen contratado ni un acuerdo específico con la administración binacional de Itaipú.
Por eso no puede afirmarse todavía que Estados Unidos haya adquirido directamente electricidad de la represa a un precio preferencial. Lo anunciado es una asociación para desarrollar infraestructura tecnológica en Paraguay que usaría energía hidroeléctrica.
Brasil frente a un cambio de escenario
Para Brasil, el problema no es la presencia de una empresa estadounidense en Paraguay. Son las consecuencias que podría tener un cambio sostenido en el destino de la electricidad.
Durante décadas, el sistema funcionó sobre una realidad estructural: Brasil necesitaba grandes volúmenes de energía y Paraguay no tenía suficiente demanda interna para consumir toda su cuota.
Ese escenario está cambiando.
Según datos publicados por ABC Color, entre enero y septiembre de 2026 Itaipú suministró a la ANDE 21.619 GWh, un 17,5% más que en el mismo período del año anterior. Al mismo tiempo, las compensaciones paraguayas por cesión de energía bajaron de US$ 133 millones a US$ 100 millones.
La relación es directa: cuanto más consume Paraguay de su cuota, menor es el excedente que cede a Brasil.
El proyecto tecnológico estadounidense podría profundizar esa tendencia, aunque todavía no hay información suficiente para medir su impacto real sobre el sistema eléctrico brasileño.
Si hubiera menos energía paraguaya disponible, Brasil debería evaluar fuentes alternativas. Si esas fuentes fueran más caras, podrían aparecer presiones sobre los costos de generación y eventualmente sobre las tarifas.
Pero sería incorrecto sostener que el acuerdo producirá inevitablemente aumentos en las facturas brasileñas. Eso depende de variables técnicas, regulatorias y comerciales todavía no determinadas.
La negociación de Itaipú y el nuevo factor Trump
El anuncio llega en un momento sensible para la relación entre Brasilia y Asunción, y en plena recta final de la campaña brasileña. Quien gane el balotaje del 25 de octubre heredará la negociación de Itaipú con este nuevo actor ya sentado a la mesa.
Los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva y Santiago Peña tienen pendiente la revisión del Anexo C del Tratado de Itaipú, que regula las condiciones económicas y financieras de la explotación hidroeléctrica.
En 2024, ambos países acordaron una tarifa de US$ 19,28 por kilovatio-mes para el período 2024-2026 y se comprometieron a avanzar hacia una revisión del régimen económico posterior.
Las negociaciones se trabaron. Según informó CNN Brasil en septiembre de 2026, las conversaciones sobre la tarifa de 2027 seguían paralizadas.
La llegada de grandes consumidores tecnológicos cambia el contexto. Paraguay puede argumentar que necesita reservar una porción creciente de su energía para desarrollarse. Brasil mantiene el interés estratégico de un abastecimiento estable y competitivo.
La cuestión no es solo cuánto vale la electricidad, sino quién puede transformarla en industria, infraestructura y poder económico.
Washington amplía su presencia estratégica en Paraguay
El acuerdo tecnológico no llegó aislado. Durante la visita de Christopher Landau, Washington anunció un paquete de iniciativas que el Departamento de Estado presentó como parte de una asociación para profundizar vínculos económicos y de seguridad.
La simultaneidad de los anuncios deja ver una estrategia que combina infraestructura digital, recursos minerales, seguridad y cooperación energética.
No demuestra que Washington pretenda desplazar a Brasil de Itaipú. Sí revela un interés creciente por sectores estratégicos de Paraguay y por integrarlo a las cadenas tecnológicas estadounidenses.
Para la administración Trump, la expansión de la IA exige asegurar capacidad de cómputo, infraestructura y electricidad competitiva. Para Paraguay, esa demanda es una oportunidad de industrialización e inversión. Para Brasil, abre interrogantes sobre un recurso compartido que sostuvo su desarrollo.
El riesgo de una nueva dependencia tecnológica
Hay una contradicción que merece atención. Usar electricidad paraguaya para alimentar centros de datos puede ser un avance en la industrialización del país. Pero el resultado depende de quién controle las instalaciones, la tecnología, los servicios y las ganancias.
No es lo mismo exportar energía que desarrollar una industria nacional de inteligencia artificial. Tampoco es lo mismo alojar servidores extranjeros que construir capacidades tecnológicas propias.
Los grandes centros de procesamiento pueden traer inversiones, empleo especializado e infraestructura. También pueden consolidar un modelo en el que la energía local abastezca plataformas controladas desde afuera.
La diferencia estará en las condiciones contractuales, la tributación, la transferencia de tecnología, la participación empresarial paraguaya y la capacidad del Estado para orientar esos beneficios hacia el desarrollo nacional.
Es una discusión que excede a Paraguay. América Latina tiene recursos hidroeléctricos, solares, eólicos y minerales esenciales para la economía digital. La pregunta es si los usará para desarrollar capacidades propias o si se limitará a proveer energía y materias primas a los grandes conglomerados tecnológicos.
Itaipú, la inteligencia artificial y una nueva geografía del poder
La electricidad se está volviendo un factor decisivo de la competencia tecnológica. Las empresas de IA necesitan acceso estable a enormes cantidades de energía, y por eso la ubicación de las centrales, el agua, la transmisión y las tarifas pesan cada vez más.
Una represa construida hace más de medio siglo para impulsar el desarrollo de Brasil y Paraguay aparece ahora atada a las necesidades de la industria digital global.
El dato político más fuerte es que la iniciativa se anunció desde Washington, con el respaldo de la administración Trump, a cuatro días de que Brasil elija presidente y mientras Brasil y Paraguay todavía deben resolver el futuro económico de Itaipú.
Usar más energía propia es un derecho paraguayo que nace del tratado. Pero la entrada de empresas estadounidenses abre preguntas sobre el reparto de los beneficios y la autonomía tecnológica regional.
Una disputa que recién empieza
La controversia no se reduce a una eventual suba de tarifas en Brasil. Lo que está en juego es el destino de los recursos energéticos sudamericanos frente a una industria que demanda electricidad a una escala creciente.
Brasil deberá pensar cómo asegurar su abastecimiento si los excedentes paraguayos se achican. Paraguay tendrá que definir cuánto valor económico y tecnológico retiene de las inversiones. Y Estados Unidos buscará ampliar la infraestructura que sostiene su expansión en IA.
El acuerdo todavía no demuestra un perjuicio económico concreto para Brasil. Pero sí suma un nuevo factor de poder a una negociación históricamente sensible.
Y anticipa una discusión que va a crecer en América Latina: no solo quién produce la energía, sino quién controla la tecnología y quién se queda con el valor que esa energía genera.
Fuentes consultadas
- Departamento de Estado de EE.UU. — Comunicado sobre la asociación estratégica, 21 de octubre de 2026
- CNN Brasil — Acuerdo para usar energía de Itaipú en IA
- ABC Color — Inversión, demanda y tarifa propuesta por Araico
- ABC Color — Consumo paraguayo y compensaciones de Itaipú
- CNN Brasil — Negociación de la tarifa de Itaipú para 2027
- Congresso em Foco — Fecha y candidatos del segundo turno 2026
- Ministerio de Industria y Comercio de Paraguay — Acuerdo tarifario y revisión del Anexo C



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