Argentina
Informe socioeconómico | Buenos Aires | 16 de octubre de 2026
El conurbano en alerta: en San Martín, casi la mitad de la población relevada es pobre y cuatro de cada diez hogares están atrasados con sus deudas
Un informe elaborado por la Universidad Nacional de San Martín, el Observatorio de Investigación Demográfica de la Provincia de Buenos Aires y el municipio de General San Martín revela un cuadro devastador: el 43,77% de la población relevada es pobre, el desempleo alcanza el 12%, la informalidad laboral llega al 42% y el 57% de los hogares necesita trabajos adicionales para completar sus ingresos. Los resultados confirman que este deterioro es consecuencia del modelo económico de ajuste total del gobierno de Javier Milei, que asfixia a las provincias y a los municipios y deja a las familias del conurbano sin los ingresos ni las respuestas del Estado para cubrir sus necesidades básicas.

La crisis económica argentina adquiere una dimensión particularmente preocupante cuando se examina lo que sucede dentro de los hogares del conurbano bonaerense. Allí, donde conviven importantes centros industriales, barrios de sectores medios y extensas zonas populares, el deterioro del empleo, la pérdida de capacidad adquisitiva y el endeudamiento familiar configuran una realidad que no siempre queda reflejada en los indicadores nacionales.
La Encuesta Municipal de Población de General San Martín 2026 (EMPo) ofrece una radiografía de esa situación. Sus resultados muestran que el 43,77% de las personas relevadas vive en hogares cuyos ingresos se encuentran por debajo de la línea de pobreza. Al mismo tiempo, el desempleo alcanza el 12,05%, la informalidad laboral se aproxima al 42% y cuatro de cada diez hogares registran atrasos en sus obligaciones económicas.
La combinación de estos indicadores expone un fenómeno que va más allá de la desocupación: tener trabajo ya no garantiza disponer de ingresos suficientes para sostener las necesidades básicas de una familia. El informe muestra que incluso los hogares que superan la línea de pobreza recurren a empleos adicionales, préstamos y postergaciones de pagos para sostener sus gastos cotidianos.
Un relevamiento de la universidad, el municipio y el observatorio provincial
El estudio fue realizado mediante una articulación institucional entre el Observatorio de Investigación Demográfica de la Provincia de Buenos Aires (OID-BA), la Subsecretaría de Desarrollo Territorial de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y la Subsecretaría de Desarrollo de la Comunidad de la Municipalidad de General San Martín.
La investigación forma parte de un proceso iniciado en 2024 y continuado en 2026, con el objetivo de producir información estadística específica para el diseño de políticas públicas municipales.
El relevamiento comprendió 840 entrevistas presenciales, realizadas mediante una muestra no probabilística por interceptación en la vía pública. Se distribuyó territorialmente en tres corredores —General Paz, Centro y Márquez— y se aplicó una ponderación por nivel educativo. El cuestionario comprendió 41 variables.
Esta precisión metodológica es importante: los resultados constituyen evidencia local sobre San Martín y no deben interpretarse automáticamente como estimaciones representativas de todo el conurbano bonaerense. Sin embargo, permiten identificar problemas relevantes para comprender la situación social del área metropolitana.
Los números de una crisis que atraviesa a los hogares
La pobreza golpea con mayor intensidad a mujeres, jóvenes y jubilados
La pobreza constituye uno de los indicadores más alarmantes del relevamiento. Según la EMPo, el 43,77% de las personas encuestadas reside en hogares cuyos ingresos no alcanzan para cubrir la Canasta Básica Total. El informe compara ese resultado con el 36,9% de pobreza registrado por el INDEC para los 24 partidos del conurbano bonaerense durante el primer semestre de 2026, aunque se trata de instrumentos y coberturas diferentes.
La situación se agrava al incorporar las diferencias de género y edad. Entre las mujeres, la incidencia de la pobreza llega al 48,35%, aproximadamente diez puntos porcentuales por encima de los varones. Entre los jóvenes de 16 a 24 años alcanza el 63%, mientras que entre los adultos mayores se ubica en el 53%.
El dato de los desocupados es todavía más contundente: el 69,51% vive en hogares pobres. Entre la población inactiva, donde tienen un peso importante jubilados y pensionados, el porcentaje alcanza el 54,30%.
La pobreza, por lo tanto, no aparece únicamente como resultado de la ausencia de trabajo. También expresa la insuficiencia de ingresos laborales, jubilatorios y familiares para afrontar los gastos esenciales.
Un mercado laboral que expulsa a los jóvenes y precariza a quienes consiguen empleo
La desocupación en San Martín pasó del 10,03% en la encuesta de 2024 al 12,05% en 2026, un incremento de 2,02 puntos porcentuales. Entre los jóvenes de 16 a 24 años alcanza el 17,27%, mientras que en los barrios populares llega al 15,91%.
La desigualdad territorial resulta particularmente visible: Billinghurst registra un desempleo del 20,70% y José León Suárez del 15,60%, frente al 6,53% de San Martín y el 7,12% de Villa Ballester.
A la desocupación se agrega la precarización. El informe estima una informalidad laboral cercana al 42%, compuesta por trabajadores asalariados sin registro y cuentapropistas informales. Otro 11% trabaja en relación de dependencia mediante monotributo, una modalidad que los investigadores identifican como una zona de contratación potencialmente precarizada, aunque no equivale necesariamente a informalidad.
Entre los trabajadores de 16 a 24 años, apenas el 24,6% tiene empleo en relación de dependencia con recibo de sueldo, mientras que alrededor del 44% trabaja sin aportes. La educación también establece diferencias: en los barrios populares, el 53,36% de la población económicamente activa no terminó la escuela secundaria, frente al 38,43% del promedio relevado.
El mapa de la desigualdad: un mismo municipio, realidades diferentes
El estudio permite identificar una fractura territorial significativa. En Loma Hermosa, la pobreza alcanza al 64,37% de las personas relevadas, mientras que en José León Suárez llega al 53,92%. En el conjunto de los barrios populares se ubica en el 54,27%, más de diez puntos porcentuales por encima del promedio municipal.
La distribución territorial de los problemas económicos no es homogénea. El corredor Márquez y las áreas populares presentan vulnerabilidades estructurales que contrastan con las condiciones de los barrios más consolidados del distrito.
La investigación revela así una doble desigualdad: la que separa a San Martín de otros espacios metropolitanos y la que se reproduce dentro de sus propios límites municipales.
Trabajar más para ganar lo mismo: el avance del pluriempleo
Uno de los aspectos más reveladores del informe es la expansión de las estrategias familiares para completar los ingresos.
El 57,11% de los hogares relevados recurrió a alguna actividad adicional para ganar dinero o llegar a fin de mes. Entre quienes efectivamente complementaron sus ingresos, el 42,29% realizó horas extras, el 15,38% recurrió a otras actividades laborales, el 14,30% comercializó productos, el 11,73% realizó ventas ambulantes y el 7,14% trabajó mediante plataformas digitales.
En los barrios populares, la necesidad de reforzar ingresos alcanza al 68% de los hogares, frente al 55% en los restantes barrios del municipio. Pero hay otro dato que merece atención: incluso entre los hogares que se encuentran por encima de la línea de pobreza, más de la mitad necesita desarrollar actividades adicionales.
El trabajo complementario deja de representar exclusivamente una posibilidad de progreso económico para convertirse en una estrategia de sostenimiento del consumo. Se multiplican las horas trabajadas, se reducen los tiempos de descanso y se diversifican las fuentes de ingreso, sin que ello garantice necesariamente una mejora de las condiciones materiales de vida.
Endeudarse para comer: el crédito como mecanismo de supervivencia
La investigación identifica una transformación especialmente preocupante en el comportamiento financiero de las familias: el endeudamiento ya no se concentra únicamente en la adquisición de bienes durables, sino que se orienta crecientemente a financiar necesidades inmediatas.
Durante 2026, uno de cada tres hogares relevados solicitó préstamos para afrontar gastos cotidianos. La compra de alimentos aparece como el principal destino de ese financiamiento. Según el informe, uno de cada cuatro hogares sostiene gastos vitales de subsistencia mediante endeudamiento.
Entre los hogares que solicitaron préstamos, el 54% destinó ese financiamiento, en conjunto, a alimentos, servicios y gastos de salud. Otro 12% recurrió al crédito para pagar deudas anteriores, configurando una dinámica de refinanciación que puede profundizar la vulnerabilidad económica.
El fenómeno tampoco se limita a los sectores más pobres. Cuatro de cada diez hogares bajo la línea de pobreza solicitaron crédito para gastos esenciales, pero también lo hicieron tres de cada diez hogares situados por encima de ese umbral. En los barrios populares, la solicitud de préstamos alcanza el 39%, frente al 29% del resto del distrito.
La consecuencia es una creciente dependencia de ingresos futuros para financiar consumos presentes. Cuando los préstamos dejan de financiar inversiones o bienes durables y comienzan a utilizarse para comprar alimentos o medicamentos, la deuda adquiere una dimensión social mucho más delicada.
Cuatro de cada diez hogares no pueden cumplir sus pagos
La morosidad constituye otra de las señales de alarma. El informe señala que aproximadamente cuatro de cada diez hogares de San Martín presentan deudas impagas o pagos atrasados.
Los servicios básicos representan el rubro con mayor incidencia en los atrasos, con un 43%, seguidos por las tarjetas de crédito, con el 32%. El informe plantea como posible explicación el impacto de la reducción de subsidios y el aumento de las tarifas de los servicios públicos.
La situación se vuelve especialmente crítica entre quienes ya recurrieron al financiamiento: el 68,42% de los hogares que solicitaron préstamos durante el último año también presenta atrasos o deudas impagas.
La morosidad afecta al 42,41% de los hogares pobres, pero también al 39,84% de aquellos que superan la línea de pobreza. En los barrios populares alcanza aproximadamente al 49%.
Esto significa que la fragilidad financiera atraviesa las fronteras tradicionales entre sectores pobres y medios. Muchas familias que todavía conservan ingresos suficientes para superar estadísticamente la línea de pobreza deben postergar pagos o endeudarse para mantener ese nivel de consumo.
Una advertencia para el conurbano y para la política económica
La investigación de la UNSAM, el Observatorio de Investigación Demográfica y la Municipalidad de San Martín permite identificar tres procesos que se retroalimentan: el deterioro de las condiciones laborales, la insuficiencia de los ingresos familiares y la expansión del endeudamiento como mecanismo de subsistencia.
El estudio atribuye buena parte de este deterioro al contexto económico nacional y plantea que la precarización del empleo, la pérdida de poder adquisitivo y la presión de los gastos cotidianos profundizan desigualdades sociales preexistentes.
Aunque la encuesta no permite establecer por sí sola una relación causal entre cada medida económica nacional y cada indicador municipal, la comparación entre los relevamientos de 2024 y 2026 muestra un empeoramiento de la desocupación y documenta las dificultades que enfrentan las familias para sostener su nivel de vida.
El problema adquiere una relevancia particular en General San Martín, un distrito de fuerte tradición industrial, donde la actividad productiva, el empleo asalariado y las economías barriales forman parte de una misma estructura social.
Los resultados también plantean interrogantes sobre la capacidad de las políticas públicas para responder a necesidades cada vez más extendidas. La recuperación del empleo registrado, la protección de los ingresos, la accesibilidad de los servicios esenciales y las estrategias de alivio financiero aparecen como dimensiones centrales de una agenda social que ya no puede limitarse exclusivamente a la asistencia de los sectores de menores recursos.
El dato más inquietante del informe no es solamente cuántas personas son pobres, sino cuántas familias necesitan trabajar más, pedir dinero prestado y dejar cuentas sin pagar para evitar caer en la pobreza. Esa combinación describe una sociedad en la que el esfuerzo laboral y el endeudamiento dejan de ser herramientas de movilidad ascendente y pasan a convertirse en mecanismos defensivos frente al deterioro económico.
San Martín no representa estadísticamente a todo el conurbano, pero ofrece una advertencia concreta sobre sus tensiones sociales. Detrás de los indicadores de actividad, inflación o equilibrio fiscal existe otra contabilidad: la de las horas extras, los alimentos financiados, las facturas vencidas y las familias que reorganizan permanentemente sus gastos para llegar a fin de mes.
Y es precisamente esa contabilidad doméstica la que el relevamiento de 2026 coloca en el centro del debate público.
Fuentes
- Encuesta Municipal de Población de General San Martín 2026 (EMPo). Informe general, Observatorio de Investigación Demográfica de la Provincia de Buenos Aires, Universidad Nacional de San Martín y Municipalidad de General San Martín. Documento de 45 páginas con datos sobre empleo, informalidad, pobreza, ingresos, préstamos y morosidad.
- Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), pobreza e indigencia en los 24 partidos del conurbano bonaerense, primer semestre de 2026.
Nota de la redacción: los resultados corresponden al relevamiento citado. Las interpretaciones periodísticas están diferenciadas de los datos estadísticos de la encuesta, que es de alcance municipal y no representa automáticamente a todo el conurbano bonaerense.



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