Economía
Cuentas Nacionales 2025
INDEC: el 20% del empleo argentino se concentra en la industria y la construcción, mientras minería y energía no llegan al 2%
Las estimaciones de la Cuenta de Generación del Ingreso e Insumo de Mano de Obra del INDEC exhiben la dualidad estructural entre sectores de capital intensivo y de mano de obra intensiva.

El debate sobre la matriz productiva argentina suele enfrentar dos miradas contrapuestas: la de los sectores generadores de divisas y la de las actividades capaces de absorber la fuerza de trabajo nacional. Las estimaciones de la Cuenta de Generación del Ingreso e Insumo de Mano de Obra del INDEC para el ejercicio 2025 exhiben con nitidez esa dualidad estructural que atraviesa la economía del país.
Mientras las miradas macroeconómicas se posan sobre la balanza comercial y el potencial exportador de la minería, el petróleo y el gas, la realidad del mercado laboral cotidiano responde a dinámicas completamente disímiles. La explicación radica en la naturaleza de los factores de producción involucrados y en la tensión conceptual entre actividades de capital intensivo y de mano de obra intensiva.
El límite de los sectores de capital intensivo
Una actividad es de capital intensivo cuando requiere inversiones masivas e ininterrumpidas en infraestructura, tecnología y maquinaria pesada, pero utiliza una cantidad proporcionalmente reducida de trabajadores. La energía y la extracción de minerales representan en conjunto menos del 2% del total de los puestos de trabajo directos del país.
Se trata de sectores estratégicos que operan con niveles de productividad e ingresos muy superiores a la media, garantizan altos índices de formalidad laboral y resultan indispensables para el ingreso de divisas. Sin embargo, su capacidad directa de absorción de empleo es estructuralmente acotada: la inversión millonaria se traduce en equipamiento y automatización, no en contratación masiva de personal.
La vigencia de las actividades mano de obra intensivas
En el extremo opuesto se ubican las actividades de mano de obra intensiva, donde el proceso productivo depende principalmente del esfuerzo, la cualificación y la cantidad de trabajadores para operar. La industria manufacturera y la construcción no solo continúan siendo pilares de la actividad económica, sino que representan cerca del 20% de los puestos de trabajo totales a nivel nacional (explicando un 11-12% y un 8-9% respectivamente). Junto con el comercio al por mayor y menor —que concentra más del 20% del empleo—, estas ramas constituyen el verdadero tejido donde se determina la tasa de ocupación urbana.
Empleo directo por sector (2025)
| Sector | % del empleo total |
|---|---|
| Industria manufacturera | 11-12% |
| Construcción | 8-9% |
| Comercio (mayorista y minorista) | +20% |
| Minería + Energía | <2% |
Desafíos para la política pública
Esta brecha entre la generación de divisas y la creación de puestos de trabajo plantea desafíos centrales para el diseño de la política pública.
Efectos indirectos y cadenas de valor: Si bien la minería y los hidrocarburos no emplean volúmenes masivos de personal de forma directa, su impacto se traslada a las cadenas de proveedores locales, servicios de logística, metalmecánica y desarrollo de infraestructura regional.
Heterogeneidad y calidad del trabajo: Los sectores de gran volumen de absorción presentan dinámicas dispares. Mientras la industria manufacturera absorbe empleo asalariado predominantemente registrado, sectores como la construcción y el comercio arrastran niveles significativos de informalidad y volatilidad de ingresos.
El peso del sector servicios: A la par de la industria, las ramas de la enseñanza, la salud y los servicios sociales continúan consolidándose como pilares de estabilidad ocupacional y empleo formal, con una participación femenina determinante en su composición laboral.
Conclusión
El mapa laboral proyectado por los números oficiales deja expuesta una definición central para el rumbo del país: la macroeconomía de los dólares no resuelve automáticamente la microeconomía del trabajo. Mientras el discurso público suele encandilarse con la promesa de divisas que ofrecen los megaproyectos extractivos y energéticos, la gobernabilidad diaria y el bienestar de las familias siguen dependiendo de la suerte que corran la fábrica, el taller, la obra y el mostrador.
Prescindir de la política industrial o abandonar el fomento del mercado interno bajo la ilusión de que el sector primario exportador absorberá el desempleo no es solo un error de diagnóstico técnico, sino una desconexión estructural con la realidad social argentina. Ningún proyecto de desarrollo nacional resulta sostenible si no es capaz de articular la generación de riqueza en sus sectores más competitivos con una estrategia efectiva de inclusión laboral para las grandes mayorías urbanas.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC): Cuentas nacionales. Cuenta de generación del ingreso e insumo de mano de obra, por sexo y tramos de edad. Año 2025 (Informes Técnicos, Vol. 10, n.º 208). Clasificación de actividades económicas según CLANAE 04.


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