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ESPAÑA | ELECCIONES DEL 29-N

La motosierra incomoda a Vox: Abascal evita recibir a Milei en plena campaña electoral

El presidente argentino llegó a Madrid para reencontrarse con sus aliados de la derecha española, pero Santiago Abascal no estará en la foto. Las pensiones, la vivienda y el temor a quedar asociado al ajuste argentino atraviesan la campaña de Vox.

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Álvaro Fontana

La motosierra incomoda a Vox: Abascal evita recibir a Milei en plena campaña electoral
Javier Milei y Santiago Abascal en uno de sus encuentros anteriores. Esta vez, el líder de Vox no estará en la foto. Foto: redes sociales.

Lo que tenés que saber

  • Abascal no recibirá a Milei en Madrid: lo harán Ignacio Garriga y la Fundación Disenso.
  • La campaña del 29-N gira alrededor de las pensiones y la vivienda.
  • En Brasil, Lula también usó la motosierra de Milei contra Flávio Bolsonaro.

MADRID. Hubo un tiempo en que Santiago Abascal exhibía su cercanía con Javier Milei como una credencial política. El presidente argentino era presentado como la demostración de que las ideas libertarias podían conquistar el poder, desafiar a los partidos tradicionales y transformar el Estado mediante un programa de reducción del gasto público. La motosierra era mucho más que un objeto de campaña: se había convertido en un símbolo compartido.

Pero el escenario cambió.

Milei llegó este martes 20 de octubre a Madrid, en su séptima visita a España desde que asumió la Presidencia. Lo hizo a poco más de cinco semanas de las elecciones generales españolas del 29 de noviembre, en medio de una campaña atravesada por la discusión sobre el futuro de las pensiones, el deterioro del acceso a la vivienda y la capacidad del Estado para garantizar derechos sociales.

Esta vez, sin embargo, faltará una figura central: Santiago Abascal.

El presidente de Vox le comunicó por teléfono a Milei que no participará de la reunión prevista para el miércoles 21 en la Fundación Disenso, el centro de pensamiento vinculado a su partido. La explicación oficial es que debe cumplir compromisos de precampaña en A Coruña y Avilés.

En su lugar estarán Ignacio Garriga, secretario general de Vox, y Jorge Martín Frías, director de Disenso. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, sí tiene previsto recibir al mandatario argentino antes de su regreso a Buenos Aires.

La explicación formal puede ser cierta. Pero en política, las ausencias también construyen mensajes.

No está acreditado que Abascal haya cancelado el encuentro por temor a una reacción electoral. Sin embargo, el contraste entre los abrazos de otras visitas y la ausencia de una fotografía conjunta en plena campaña resulta políticamente significativo.

De los abrazos de Europa Viva a una reunión sin Abascal

En mayo de 2024, Milei fue una de las figuras centrales de Europa Viva, el encuentro organizado por Vox en Madrid. Allí compartió escenario con Abascal y convirtió su enfrentamiento con el socialismo español en un espectáculo político internacional.

Durante aquella visita, sus ataques contra el entorno familiar del presidente Pedro Sánchez provocaron una crisis diplomática entre España y la Argentina. Lejos de distanciarse, Vox defendió su presencia y reivindicó su discurso.

La relación se sostuvo sobre una coincidencia ideológica: el rechazo a la izquierda, la crítica al intervencionismo estatal, la oposición al progresismo cultural y la defensa de una reorganización profunda de las funciones del Estado.

Ahora, el mismo aliado que celebraba su irrupción internacional no estará presente para recibirlo.

La diferencia es que Vox ya no participa de una convención ideológica, sino de una campaña en la que deberá responder preguntas concretas sobre jubilaciones, salarios, servicios públicos y vivienda.

Las pensiones: cuando la motosierra deja de ser una metáfora

La discusión sobre el sistema previsional español se convirtió en uno de los asuntos más sensibles de la campaña. El debate sobre la sostenibilidad de las jubilaciones, el peso de las cotizaciones y las alternativas de reforma abrió un frente político para Vox y el Partido Popular.

En ese contexto, la experiencia argentina adquiere una relevancia particular.

Milei convirtió el ajuste fiscal en el eje de su administración. La reducción del gasto, la pérdida de poder adquisitivo que sufrieron inicialmente las jubilaciones frente a la inflación y la reorganización de las prestaciones estatales forman parte de un modelo que sus defensores presentan como un proceso de estabilización y sus críticos cuestionan por sus consecuencias distributivas.

Para los adversarios de Vox, la identificación con Milei ofrece un argumento directo: asociar las propuestas de la derecha española con los efectos sociales del ajuste argentino.

Abascal intentó salir al cruce. El 12 de octubre, en Estepona (Málaga), al abrir la precampaña de Vox, prometió que las pensiones se pagarán “como sea” y rechazó de plano que su partido pretenda privatizar el sistema público. No detalló, sin embargo, cómo financiaría ese compromiso.

La dificultad política es evidente: una cosa es defender la reducción del Estado en términos generales y otra explicar qué ocurrirá con las jubilaciones de millones de personas.

La motosierra, celebrada como emblema de ruptura, puede convertirse en una imagen incómoda cuando el debate deja de girar alrededor de la batalla cultural y pasa a concentrarse en la seguridad económica de los hogares.

La vivienda: una crisis que atraviesa a toda España

La vivienda es otro de los grandes problemas que condicionan la campaña. El encarecimiento de los alquileres, la dificultad de los jóvenes para acceder a una primera vivienda y la presión del mercado inmobiliario sobre los ingresos familiares instalaron una discusión que excede las diferencias tradicionales entre los partidos.

Vox intenta responder con propuestas que combinan medidas de acceso a la propiedad, críticas a las políticas habitacionales del Gobierno de Pedro Sánchez y restricciones vinculadas con la inmigración. En Estepona, Abascal responsabilizó al Gobierno por la crisis de acceso y prometió garantizar la vivienda, aunque las medidas concretas y su capacidad para modificar los precios siguen siendo objeto de controversia.

El modelo económico que reivindica Milei, basado en una mayor desregulación y en la reducción de la intervención estatal, contrasta con las demandas de quienes reclaman políticas públicas más activas frente a la emergencia habitacional.

Brasil: Lula también convirtió la motosierra en una advertencia electoral

Lo ocurrido con Abascal en España tiene un antecedente inmediato en Brasil.

El domingo 18 de octubre, en el debate presidencial de la TV Band previo a la segunda vuelta del 25 de octubre, Luiz Inácio Lula da Silva le preguntó a su adversario, el senador Flávio Bolsonaro, si iba a seguir el modelo de la “economía de la motosierra” de Milei, y acompañó la pregunta con datos de pobreza y desempleo de la Argentina.

Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, esquivó la respuesta: primero le preguntó a Lula por su relación con Daniel Ortega y Nicolás Maduro y, ante la insistencia, prometió un “tijeretazo a la corrupción” del Gobierno.

El intercambio no fue casual. El 14 de septiembre, Daniella Marques, coordinadora económica de su candidatura, había dicho que el plan de gobierno se iba a “inspirar en las reformas que hizo Milei”. Y el 9 de octubre, Lula ya había usado el contraste en redes: “Allá la promesa era la motosierra. Acá, el tijeretazo. El resultado práctico siempre es el mismo: en contra del pueblo”.

En la prensa brasileña se multiplicaron los análisis sobre qué se podría copiar, y qué no, de la política de Milei.

La secuencia permite observar un fenómeno regional: los aliados de Milei pueden reivindicar sus ideas económicas en encuentros internacionales y, al mismo tiempo, evitar compromisos explícitos con sus medidas más controvertidas cuando deben explicarlas ante sus propios electorados.

El dilema de la derecha internacional

El caso español y el brasileño presentan diferencias importantes.

Abascal no rompió con Milei. Vox mantiene sus vínculos con el mandatario argentino y sus principales dirigentes lo recibirán en Madrid. Flávio Bolsonaro tampoco abandonó su afinidad con el presidente argentino, que respaldó públicamente su candidatura.

Lo que aparece es una tensión entre dos necesidades políticas: construir una identidad internacional compartida y responder a preocupaciones económicas nacionales.

Durante los últimos años, distintos sectores de la derecha radical construyeron alianzas alrededor de una narrativa común: la lucha contra el socialismo, el rechazo a las élites tradicionales, la defensa de valores conservadores y la reducción de las funciones del Estado.

Sin embargo, la seguridad previsional, el precio de la vivienda, el acceso a la salud y la protección de los ingresos familiares introducen conflictos que no siempre pueden resolverse con consignas ideológicas.

En ambos escenarios, la figura de Milei dejó de funcionar exclusivamente como referencia ideológica para convertirse también en un elemento de confrontación electoral.

Ilustración de dos sillas: la de Milei ocupada y la de Abascal vacía
La reunión del 21 de octubre en la Fundación Disenso, sin Abascal. Ilustración: Diario Federal.

Fuentes consultadas: Moncloa.com: Milei se reúne con Garriga y esquiva a Abascal · Herqles: Milei se reunirá en Madrid con Garriga y no con Abascal · Rosario3: Milei llegó a Madrid en plena campaña · BAE Negocios: su visita incomoda a la derecha · Qué!: Abascal arranca la precampaña de Vox · Correio Braziliense: Flávio responde a Lula sobre Milei · La Capital: Lula usa la motosierra de Milei · Trademap: Daniella Marques y las reformas de Milei · O Povo: qué se puede copiar de la política de Milei

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